Pide desde su celular.
Abre el enlace de tu tienda desde Instagram o WhatsApp, elige y pide. Sin crear cuenta ni bajar ninguna app.
floresfinas.com/mx/floreria-lunaTú haces ese momento. Nosotros te damos la herramienta para que llegue.
Flores Finas es la tienda y el mostrador de tu florería, en tu teléfono. Abajo están las dieciséis cosas que hace por ti, una por una, tal como se ven en la app.



Toca una para ir a su sección. Cada una se enseña como se ve en el teléfono, con los datos llenándose solos.
El comprador usa su teléfono de principio a fin, porque con Flores Finas es muy rápido.
Abre el enlace de tu tienda desde Instagram o WhatsApp, elige y pide. Sin crear cuenta ni bajar ninguna app.
floresfinas.com/mx/floreria-lunaTe llega el aviso aunque tengas la app cerrada, y desde el mismo teléfono lo cobras, le cambias el estado y lo confirmas por WhatsApp.
Lista, no cuadrícula: precio, unidades y estado a la vista, sin abrir cada ramo. Si uno llega a cero se pausa solo; repones, y vuelve a tu tienda.
La pantalla que más vas a usar. «Hoy» incluye lo atrasado, porque un pedido que debió salir ayer es trabajo de hoy. El estado se cambia desde la píldora; pagado se marca con un toque.
Para quién, a dónde, cuándo, la dedicatoria y el WhatsApp. Es la misma pantalla que llena tu clienta en tu tienda; si el pedido te llega por chat, la llenas tú de pie, en un minuto.
La vista previa es el documento: lo que ves en el teléfono es lo que sale en el papel, medido en puntos y milímetros. Y el fin de semana no se imprime de uno en uno: se imprime en lote.
Feliz cumpleaños, mamá. Te queremos, Ana y Diego.
Hasta tres por pedido, desde la cámara, con una mano y con prisa. Se sugieren al marcar «Listo», una sola vez, y nunca se bloquea nada por no tenerlas. Tu clienta las ve en su seguimiento.




Estoy del otro lado del WhatsApp. Pregúntame como a un amigo: si esto es para tu florería, cómo empezar, cómo te pagan, qué pasa con tus fotos. Te doy toda la información que necesites, sin compromiso.
Una duda sin resolver es una tarde más contestando «¿cuánto cuesta?» cien veces. Escríbeme hoy: en lo que tarda el kraft en secarse te digo si esto te sirve.
Escribirle a Robin por WhatsApp+52 55 4363 3544 · el mensaje ya va escrito, solo lo mandasCada día con su cuenta, leída por fecha de entrega: qué te toca, no qué vendiste. Tocas un día, o arrastras el fin de semana entero, y de ahí mismo se imprime.
Tres avisos y nada más: pedido nuevo, pedido que se venció y el resumen de mañana. Cada uno con su color. Llegan al teléfono como aviso del sistema, y por correo si lo prefieres.
La lista nace sola de los pedidos: quién es, cuántas veces compró, cuánto lleva gastado y su WhatsApp al lado. Ordenas por mayor gasto y ya sabes a quién escribirle antes del 10 de mayo.
Una sola pantalla de números: ventas, por cobrar y tu día fuerte. Y una fila que ninguna otra app te da: lo que tus clientas escriben en el buscador de tu tienda y no encuentran.
Tu primer producto, cómo te pagan y a dónde envías. Lo demás (correo, tu dirección web, WhatsApp y horarios) se te pide justo al compartir la tienda, no antes. Publicar significa «ya puedo vender».
Seis estilos cerrados, con colores, letras y formas ya resueltos: eliges uno y toda la tienda cambia. Encima, ajustas solo la tarjeta de producto: esquinas, borde, sombra y cómo entra cada foto.

floresfinas.com/mx/tu-florería. La copias con un toque o la mandas por WhatsApp con el mensaje ya escrito. Es lo que va en tu bio de Instagram y en la respuesta a «¿cuánto cuesta?».
Tu clienta entra, elige, llena el pedido y recibe su número. Te pagan como hoy: transferencia, efectivo o link, y tú marcas «pagado». El pedido de las once de la noche ya no se va a otro lado.
Rosas de primera con eucalipto, en papel kraft.
Nadie escribe «directorio» en un buscador; escribe «florerías en Guadalajara». A eso responde floresfinas.com/ciudades, y ahí está tu tienda con tu nombre, tu zona y tu catálogo. El blog trae a quien todavía no sabe qué regalar.
Empiezas sin tarjeta y sin datos de pago: no hay nada que cancelar porque no hay nada cobrado. Después eliges mes, trimestre o año, con el precio en la moneda de tu país. Y cero comisiones sobre lo que vendes. Nunca.
Sin tarjeta y sin datos de pago para empezar. Cuando termine, te avisamos tres días antes y el mismo día.
Se paga con un enlace o con el botón del proveedor. Sin datos bancarios que publicar, sin integración que configurar.
Cada país tiene su precio en su propia moneda, calculado una vez y redondeado a una cifra limpia. Lo que ves es lo que se cobra: en tu moneda, sin pasar por dólares.
El mismo panel y la misma tienda, con lo que cambia de un país a otro ya resuelto: la moneda, la lada, la receta de la cuenta bancaria y las apps de pago que se usan allá. En Colombia te pagan por Nequi; en Perú, por Yape; en Costa Rica, por SINPE Móvil; en México, por DiMo. Y en tu tienda no hay nada que traducir.
Cada país se abre con su precio en su moneda. Las expresiones son un guiño de cariño a cada casa; la app habla en el español de todas.
Veinte días gratis, sin tarjeta. Después, precio fijo en tu moneda y cero comisiones. Instagram y Facebook siguen siendo tu vitrina; esto es el mostrador, la caja y la libreta.
Es web, no está en la tienda de apps: en iPhone la agregas al inicio desde Safari y recibe avisos como cualquier app; en Android, desde el navegador mismo. No lleva inventario ni factura.